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martes, 16 de junio de 2009

Juan Pedro López y "La Leyenda del Mojón" o "del Parrón" (como es conocida en Chile)

Se le llama "Payada" a las poesías que el gaucho (payador) cantaba casi recitando con la ayuda de la guitarra, caracterizándose por ser improvisada y cantada, siendo los principales temas el origen de la vida, el amor, el hogar o los misterios de la muerte.

Juan Pedro López fue un famoso "gaucho uruguayo" que vivió a principios del siglo XX, haciéndose conocido en su natal Uruguay y en la vecina Argentina por sus creaciones de poesía popular o de raíz folklórica (payas) y también por componer muchas canciones, tangos y milongas.

Fue el poeta y payador mas grabado de su tiempo, ya sea con creaciones grabadas de su propia voz o con la de otros entre las que se cuentan las grabadas por el mismísimo Carlos Gardel.

Juan Pedro López nació un 15 de agosto de 1885 en Etchevarría (Canelones, al sur de Uruguay y cercana a Montevideo). Era hijo de un inmigrante español (Antonio López) y de Micaela Pérez, quienes se dedicaban al cultivo de una pequeña extensión de tierra con que contaban. Era la familia de Juan Pedro muy numerosa y vivían pobremente; tanto que Juan Pedro apenas recibió instrucción primaria.

Tenía cerca de 20 años cuando Juan Pedro se traslada a la capital (Montevideo) y aprende de su amigo Pedro Sisa a razguear una guitarra y entonar el canto, haciéndolo de forma entonada y graciosa que era el centro de las reuniones de amigos, donde siempre le pedían que tocara y dijera algunos versos (payas), para más tarde comenzar a actuar en algunos cafetines de Montevideo

El "Pata brava" o también conocido como "El león" (pseudónimos o sobrenombres de Juan Pedro), fue -entre otras cosas- cargador en los muelles de Montevideo, obrero de un molino y también boxeador, siendo este último empleo el que le permitió cruzar el Río de la Plata y radicarse en Buenos Aires. Es allí en la capital porteña donde Juan Pedro incursiona en el ring y en el canto, siendo en este donde comienza a hacerse célebre.

A principios de 1926 el aviador español Ramón Franco Bahamonde, hermano del dictador Francisco Franco, atravesó el océano Atlántico en un hidroavión, desde la Provincia de Huelva España) hasta la ciudad de Buenos Aires. Fue entonces que Juan Pedro López le cantó a su travesía, haciendo que Ramón Franco se encantara con este homenaje, invitando a España a Juan Pedro (en 1929) y regalándole una valiosa guitarra española. Ramón Franco fue famoso, cuando su hermano Francisco era un perfecto desconocido oficial de colonias españolas.

En ese mismo año de 1929 se adaptó al cine el texto de -tal vez- el más famoso de los poemas de Juan Pedro López. "La Leyenda del Mojón".

Este hermoso poema "gaucho" fue "modificado" en Chile, pues la palabra "Mojón" tiene un significado diferente en estas tierras (montón o cúmulo de excrementos), siendo cambiada por la palabra "Parrón", la que rima sin problemas y no cambia el sentido del poema. En otros lugares se le llama "La leyenda del Cedrón".

Juan Pedro fue muy amigo del inolvidable Carlos Gardel quien tuvo gran admiración por López, dedicándole una fotografía que dice: "Al gran cantor uruguayo el más popular e insuperable payador sentido y buen amigo, Juan Pedro López, sinceramente" (Firmado C.Gardel).

El 24 de junio de 1935 su amigo Carlos Gardel muere trágicamente en un terrible accidente aéreo en Medellín (Colombia), produciéndole un profundo dolor con su temprana desaparición.

Juan Pedro López fallece en la ciudad de Montevideo, a los 60 años, un 25 de enero de 1945, legándonos poesía, payas, canciones, además de muchos tangos y milongas.

Les dejo a continuación los versos de su más conocida obra (adaptada a Chile)... pero con el audio de su versión original:




La leyenda del Parrón
Llovía torrencialmente
Y en la estancia del Parrón
Como adorando al fogón
Estaba toda la gente.

Dijo un viejo de repente:
"Les voy a contar un cuento
Aura que el agua y el viento
Train a la memoria mía...
Cosas que naide sabía
Y que yo diré al momento.

"Tal vez tenga que luchar
Con mas de un inconveniente
Pa que resista la mente
El cuento sin lagrimear,
Pero Dios que supo dar
Paciencia a mi corazón
Tal vez venga en esta ocasión
A alumbrar con su reflejo
El alma de un gaucho viejo
Que ya lo espera el cajón.

"No se asusten si mi cuento
Les recuerda en este día
Algo que ya no podía...
Ocultar mi sentimiento.
Vuelquen todos un momento
La memoria en el pasao
Que allí verán retratao
Con tuitos sus pormenores
Una tragedia de amores
Que el silencio a sepultao.

"Hay cosas que yo no puedo
Detallar como es debido,
Unas, porque se han perdido
Y otras, porque tengo miedo.
Pero ya que en el enriedo
Les metí, pido atención,
Que si la imaginación
Me ayuda en este momento
Conocerán por mi cuento
"La leyenda del Parrón".

"Alcáncenme un amargo
Pa que suavice mi pecho,
Que voy a dentrar derecho
Al asunto, porque es largo;
Haré juerza sin embargo,
Pa llegar hasta el final,
Y, si atiende cada cual
Con espíritu sereno,
Verán como un hombre gueno
Llego a hacerse criminal.

"Setenta años, ¡Quien diría
Que vivo aquí en estos pagos!
Sin conocer mas halagos
Que la gran tristeza mia,
Setenta años no es un día,
Pueden tenerlo por cierto,
Pues si mis dichas han muerto
Aura tengo la virtud
De ser pa esta juventud
Lo mesmo que un libro abierto".

Iban a golpear las manos
Por lo que el viejo decía,
Pero una lagrima fría
Los detuvo a los paisanos.
"Hay sentimientos humanos -
Dijo el viejo conmovido -
Que los años con su ruido
No borran de la memoria,
Y este cuento es una historia
Que pa mi no tiene olvido.

"Allá en mis años de mozo,
Y perdonen la distancia,
Sucedió que en esa estancia
Hubo un crimen misterioso,
En un alazán precioso
Llego aquí un desconocido,
Mozo lindo, muy cumplido,
Que al hablar con el patrón
Quedo en la estancia de pión
Siendo dispues muy querido.

"Al poco tiempo nomás,
El amor lo picotio
Y el mocito se caso
Con la hija del capataz,
Todo marchaba al compás
De la dicha y el amor
Y pa grandeza mayor
Dios les mando con cariño
Un blanco y hermoso niño
Mas bonito que una flor.

"Iban pasando los años
Muy felices en su choza,
Ella alegre y guenamoza,
El juerte y sin desengaños.
Pero, misterios extraños,
Llegaron... y la traición
Deshizo del mocetón
Sus mas queridos anhelos
Y el fantasma de los celos
Se clavo en su corazón.

"Aguanto el hombre callao
Hasta dar con la evidencia
Y un día fingió una ausencia
Que jamas había pensao.
Dijo que tenia un ganao
Que llevar pa la Tablada.
Que era una guena bolada
Pa ganarse algunos pesos
Y así entre risas y besos
Se despidió de su amada.

"A la una de la mañana
Del otro día justamente,
Llego el hombre derepente
Convertido en fiera humana;
De un golpe hecho la ventana
Contra el suelo en mil pedazos
Y avanzando a grandes pasos,
Ciego de rabia y dolor,
Viendo que su único amor
Descansaba en otros brazos.

"Como un sordo movimiento
en seguida se sintió,
después un cuerpo cayo
y otro cuerpo en el momento.
Ni un quejido, ni un lamento
Salió de la habitación.
Y pa concluir su misión
Cuando los vio dijuntos,
Los enterró a los dos juntos
Donde hoy esta ese Parrón.

"En la estancia se sabia
Que la ingrata lo engañaba
Pero a el nadie le contaba
La disgracia en que vivía.
Por eso la polecia
No hizo caso mayormente,
Pues dijeron: "La inocente
Se jue con su gavilán..."
Y en cambio los dos están
Descansando eternamente".

- ¡Ahi juna! - grito un paisano -
Si es así lo que habla el viejo
Ese era un macho, ¡canejo!
¡Yo le besaría la mano!...
-¡Yo soy! - le grito el anciano -,
¡Venga, m´hijo, besamé!...
Yo jui m´hijo el que mate
A tu madre disgraciada
Porque en la cama abrazada
Con otro hombre la encontré.

- Hizo bien tata querido
- Grito el hijo sin encono -,
Venga, viejo, lo perdono
Por lo tanto que ha sufrido;
Pero aura, tata , le pido
Que no la maldiga mas,
Que si jue mala y audaz
Por mi perdónela, padre,
Que una madre, siempre es madre,
Déjela que duerma en paz!...

Los dos hombres se abrazaron
Como nunca lo habían hecho,
Juntando pecho con pecho
Como dos niños lloraron,
Padre he hijo se besaron
Pero con tal sentimiento,
Que el humano pensamiento
No puede pintar ahora
La escena conmovedora
De aquel trágico momento.

Los ojos de aquella gente
Con el llanto se inundaron
Y todos mudos se quedaron
Bajo un silencio imponente,
Volvió a decir, nuevamente,
¡¡¡Allí están en el Parrón!!!...
Y poniendo el corazón
El anciano en lo que dijo,
Le pidió perdón al hijo
Y el hijo le dio perdón.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen artículo. Les comparto una g noticia. Ahora, a fines de marzo de 2013 sale a la venta el libro "Juan Pedro López y La leyenda del Mojón" con revelaciones inéditas sobre la vida del payador y su obra con la inclusion textual y completa del famosos poema tal como el lo esceribio. Un saludo desde Montevideo.
Arturo

Anónimo dijo...

Estimado Arturo, con todo respeto, adquiri ese libro de Xose de Enriquez y me parece muy criticable que ahora quieran hacernos creer que Juan Pedro Lopez era un payador de izquierda. Francamente no me convencio esa historia y su origen turbio como alli se pretende mostrar alguien tendria que corroborarlo.
Alberico