A mayor altura... más rápido envejecemos
Han transcurrido ya 108 años desde la publicación de la
teoría de la relatividad de Albert Einstein (de 1905 a 2013), teoría que
revolucionó el mundo moderno de la física y que catapultó a la fama a Einstein
casi como un rock star contemporáneo (guardando las proporciones).
Sin duda la publicación de la teoría de la relatividad de
Einstein cambió el concepto de espacio-tiempo y abrió increíbles expectativas a
cientos de físicos y científicos que siguieron la senda mostrada por el maestro
para ir -a través de los años- comprobando que lo planteado en la Teoría era
cierto.
Einstein trabajó por cerca de 11 años en su teoría,
perfeccionando y comprobando (matemáticamente) que lo planteado abarcaba e
influía en muchos aspectos de la física, como por ejemplo en los campos
gravitacionales de los sistemas estelares o simplemente en conceptos tan
humanos como el tiempo.
Gracias a lo propuesto por Einstein se sabe con certeza que
el tiempo pasa más rápido a grandes alturas, siendo esto parte del estudio de
la teoría de la relatividad que fue demostrado comparando el avance de un reloj
a nivel del mar y otro ubicado en una nave que está sobrevolando la Tierra.
Hace ya un par de años, físicos del Instituto Nacional de
Estándares y Tecnología de EE.UU. (NIST por sus siglas en inglés, National
Institute of Standards and Technology), han demostrado que el efecto de que el
tiempo pasa más rápido a grandes alturas, también sucede con una diferencia de
altura de sólo 33 centímetros. Por lo tanto esto hace que alguien que se
encuentre a tan sólo un par de metros por sobre nosotros, envejezca más rápidamente
que nosotros mismos. Sin embargo la diferencia es extremadamente pequeña como
para que los seres humanos puedan percatarse de esa diferencia, pues sólo se
añaden aproximadamente 90 milmillonésimas de segundo a una vida de 79 años.
Los físicos del NIST también comprobaron otro aspecto de la
teoría de la relatividad: que el tiempo pasa más lentamente cuanto más rápido
se mueve una persona. Por ejemplo, a velocidades comparables a las de un automóvil
viajando a 35 km/h, que es una escala mucho más cercana que la de las medidas
anteriores hechas con ayuda de aviones a reacción que vuelan a un par de veces
la velocidad del sonido.
Las diferencias en cuanto a la relatividad del tiempo por
los factores altura y/o a velocidad son tan mínimas, que no llegan a ser
significativamente importantes o que afecten de forma que los seres humanos,
seamos capaces de percibir esas diferencias medidas en el estudio, aunque el
descubrimiento si puede tener aplicaciones prácticas interesantes para la
geofísica u otras disciplinas científicas.
José Córdova García
Fuente: Revista
MUY INTERESANTE
URL: http://bit.ly/d2XoIj
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