La Sabiduría de un Ginecólogo
Con un bebé de brazos, una mujer muy asustada llega al consultorio de su ginecólogo y -casi con desesperación- le dice:
- ¡Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio!... Mi bebé aún no cumple un año y ya estoy de nuevo embarazada. Mi esposo no quiere tener hijos en tan poco tiempo, y preferimos un espacio mayor entre uno y otro...
El médico le preguntó: - Muy bien, ¿qué quiere que yo haga?
Ella respondió: - Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.
El médico se quedó pensando un poco y después de algún tiempo le dice: - Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.
La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.
Él siguió hablando: - Vea señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos... Así usted tendrá un periodo de descanso hasta que el otro niño nazca. Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños. Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos y así usted no correrá ningún riesgo.
La mujer se asustó y dijo: ¡No, doctor! ¡Que horror! ¡Matar a un niño es un crimen!
También pienso lo mismo, señora, pero usted me pareció tan convencida de hacerlo, que por un momento pensé en ayudarla.
El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.
Convenció a la madre que no hay la menor diferencia entre matar un niño que ya nació y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.
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La breve historia que usted ha leído, ha sido publicada en Internet en diversos blog, así como también ha sido enviada por correo electrónico a cientos de personas.
La idea expresada en estas líneas han ayudado a que muchas mujeres reflexionen sobre la importancia de la vida y que, no importa si un bebé nació o aun no lo hace. El crimen es el mismo.
Saludos,
José Córdova
- ¡Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio!... Mi bebé aún no cumple un año y ya estoy de nuevo embarazada. Mi esposo no quiere tener hijos en tan poco tiempo, y preferimos un espacio mayor entre uno y otro...
El médico le preguntó: - Muy bien, ¿qué quiere que yo haga?
Ella respondió: - Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.
El médico se quedó pensando un poco y después de algún tiempo le dice: - Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.
La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.
Él siguió hablando: - Vea señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos... Así usted tendrá un periodo de descanso hasta que el otro niño nazca. Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños. Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos y así usted no correrá ningún riesgo.
La mujer se asustó y dijo: ¡No, doctor! ¡Que horror! ¡Matar a un niño es un crimen!
También pienso lo mismo, señora, pero usted me pareció tan convencida de hacerlo, que por un momento pensé en ayudarla.
El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.
Convenció a la madre que no hay la menor diferencia entre matar un niño que ya nació y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.
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La breve historia que usted ha leído, ha sido publicada en Internet en diversos blog, así como también ha sido enviada por correo electrónico a cientos de personas.
La idea expresada en estas líneas han ayudado a que muchas mujeres reflexionen sobre la importancia de la vida y que, no importa si un bebé nació o aun no lo hace. El crimen es el mismo.
Saludos,
José Córdova
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