Heliogábalo, Emperador!
Heliogábalo era hijo de Sexto Vario Marcelo y Julia Soemia Basiana, y desde temprana edad sirvió como sacerdote del dios El-Gabal en su ciudad natal, Emesa (actual Homs, en Siria).
En el año 217 después de Cristo, el emperador Caracalla fue asesinado y reemplazado por Macrino (su prefecto del pretorio).
La tía materna de Caracalla, Julia Mesa, promovió con éxito una revuelta entre la Legio III Gallica para conseguir que su nieto mayor, Heliogábalo, fuera declarado emperador en su lugar. Macrino fue derrotado el 8 de junio de 218, en la batalla de Antioquía, con lo cual Heliogábalo, que en ese momento tenía 14 años de edad, ascendiera al trono imperial, comenzando un reinado marcado por la polémica.
El adolescente emperador hizo caso omiso de las tradiciones religiosas y los tabúes sexuales de Roma. Por ejemplo reemplazó al dios Júpiter (cabeza del panteón romano), por su dios asimilado como Sol Invicto (Deus Sol Invictus), y obligó a miembros destacados del gobierno de Roma a participar en los ritos religiosos en honor de la deidad, de la que él era sumo sacerdote.
Siendo adolescente, Heliogábalo se casó hasta cinco veces y se dice que otorgó favores a personas que se creía pudieran ser sus amantes homosexuales, hasta el punto de que se le acusó de haberse prostituido él mismo en el palacio imperial, como parte de un ritual religioso.
Su comportamiento provocó el rechazo de la Guardia Pretoriana y del Senado romano y, en medio de una creciente oposición, Heliogábalo, con solo 18 años de edad, fue asesinado y reemplazado por su primo, Alejandro Severo, en una conjura tramada por su abuela, Julia Mesa, y por miembros de la Guardia Pretoriana.
De acuerdo con los registros minuciosos de Lucio Casio Dion (conocido en español como Dion Casio, que fuera un reconocido político, militar e historiador romano), y de Herodiano, historiador de su mismo tiempo; apenas Heliogábalo asumió el cargo de emperador, comenzó a mostrarse ante la sociedad romana no como varón, sino adoptando una identidad femenina. Reclamaba ser llamado "Domina" en lugar de "Dominus", dama en vez de señor, desafiando abiertamente las convenciones imperiales.
Utilizaba los cosméticos más sofisticados disponibles en el Imperio: aplicaba blanco de plomo para aclarar su piel y pigmentos de cinabrio para resaltar labios y mejillas. Su apariencia resultó tan extrema que provocó rechazo incluso entre cortesanos acostumbrados a los excesos y excentricidades del poder imperial.
Dión Casio narra, con una repulsión apenas disimulada, que el emperador ordenó construir una estancia especial dentro del palacio, decorada de manera deliberadamente provocadora, donde se exhibía como prostituto. Vestía prendas translúcidas y solicitaba de forma directa a los hombres que transitaban por los corredores del recinto imperial, que lo tomaran en una posición activa, mientras él ejercía el rol pasivo.
En la concepción romana, profundamente jerarquizada, la masculinidad estaba definida por el ejercicio del control y el rol sexual activo. Ser penetrado implicaba una pérdida absoluta de estatus y se consideraba una posición reservada exclusivamente para mujeres, esclavos o enemigos sometidos.
Que un emperador asumiera voluntariamente ese lugar constituía una transgresión total y escandalosa de los principios de autoridad, virilidad y poder sobre los que se sostenía el orden romano.
Las fuentes antiguas señalan que Heliogábalo fue aún más lejos. Exigió de manera pública que los médicos imperiales le proporcionaran genitales femeninos. Según relata Dión Casio, llegó a prometer recompensas descomunales riquezas capaces de financiar ejércitos enteros a cualquier médico que lograra modificar su cuerpo para convertirlo en mujer.
En una época en la que semejante intervención quirúrgica era técnicamente imposible, esta demanda revela un aspecto profundo y perturbador del estado mental del joven emperador. No se trataba de una simple puesta en escena ni de una provocación deliberada: era la manifestación de una disforia expresada de la forma más extrema, pública y desafiante posible desde la cúspide misma del poder imperial.
Como ya mencioné, Heliogábalo fue asesinado a casi 4 años de acceder al poder supremo, cuando apenas tenía 18 años.
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