UNA CLASE DE HISTORIA
Por Don Martín Alonqueo Piutrin “Al matricularme, en ese segundo año escolar (1924), llevaba muy buenos propósitos. Comencé muy bien el año escolar y fui uno de los primeros en matricularme. Trataba de no pelear porque mi abuelita me aconsejó que no peleara más, porque al año siguiente me colocaría internado en la Escuela Misional de Padre Las Casas. En consecuencia, consciente de satisfacer los deseos de mi abuelita y la aspiración mía, trataba de evitar y rehuir de la pelea; pero nunca faltan motivos para deshacer los mejores propósitos; así incidía nuevamente en las mismas faltas. He aquí un caso de rosca muy pintoresco y de significado especial que se inició en la sala de clase y se continuó en el recreo, en el patio de la escuela, a raíz de una clase de historia que hizo la señorita profesora. No pude darme cuenta cabalmente del tema de historia que leía la profesora; debió ser sobre las costumbres de los mapuches, porque cuando estaba leyendo el trozo de la lección del li...